Introducción:
El embarazo no deseado en adolescentes se asocia con deficiente o nula educación sexual, sobrevaloración de la maternidad y el ejercicio de la sexualidad con poca claridad sobre el riesgo reproductivo.
¿Qué es el aborto?
Aborto es toda expulsión del feto, natural o provocada, en el período no viable de su vida intrauterino, es decir, cuando no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Si esa expulsión del feto se realiza en período viable pero antes del término del embarazo, se denomina parto prematuro, tanto si el feto sobrevive como si muere.
Consecuencias:
La principal consecuencia de un aborto, y al margen de que podamos pensar que estamos acabando con una vida inocente, estará en el malestar físico y las molestias que vamos a notar tras practicarse la interrupción del embarazo. Por otro lado, está la consecuencia psíquica ya que muchas mujeres no pueden olvidar la acción de abortar, ya sea deseada o por otro lado necesaria (en casos de complicaciones durante el embarazo).
Existen diversos métodos abortivos, entre los que incluyo el tomar píldoras, aunque el más común es el que se conoce como “legrado” y que consiste en que vacían el tejido del útero. Este método es el utilizado para los casos de mujeres embarazadas y que han tenido algún problema ya que el feto no se ha desarrollado como debería. Para realizar la interrupción de un embarazo se ha de practicar en una clínica legal y sobre todo con el consentimiento de los padres (en el caso de que así lo estipule la ley).
En España la ley fija en 16 años como la mayoría de edad para abortar. Las embarazadas menores de edad deben informar al menos a uno de sus representantes legales (padre, madre o tutor) si toman la decisión de abortar. Sin embargo, no será necesario informar a los progenitores si se alega coacción, situación de violencia familiar, malos tratos, amenazas, o se produzca una situación de desamparo. Al margen de la ley sigue siendo más recomendable contar con los padres para tomar la decisión.
Entre las consecuencias o sus efectos tenemos que hablar de posibles sangrados, fiebres, infecciones, cólicos y que además debes permanecer en reposo unas cuantas horas. Y no solo esto, otras consecuencias físicas de un aborto en adolescentes serían el riesgoa un perforación del útero con algún instrumento médico que puede derivar en una histerectomía con la consecuencia de nunca más poder tener hijos, el riesgo de la anestesia, que pueden provocar paros cardiorrespiratorios y la muerte,el que se pueda tener también tejido retenido el cual provoca serias infecciones, por no olvidarnos del síndrome post aborto con la formación de coágulos de sangre en el útero, así como una mayor predisposición a los embarazos ectópicos algo que puede derivar en una ruptura de las trompas de Falopio, y con ello infertilidad, hemorragias y hasta la muerte, entre otros.
A esto se le suma el que tras abortar muchas mujeres presentan manifestaciones de estrés que puede alargarse entre cinco y diez años. De hecho se dice que la mujer posee un instinto materno dado por la misma naturaleza. Violentarlo significa acumular traumas que a veces se manifiestan poco después, pero en otras ocasiones quedan latentes y explotan años más tarde, en las formas más inesperadas como patologías y reacciones psicológicas anómalas. Es cada día más evidente que, en algunos casos, la respuesta de la mujer a ese trauma es similar a la neurosis post-traumática (“post traumatic stress disorder”) de algunos veteranos de guerra y se da mucho más en los casos de mujeres que sufrieron el aborto durante la adolescencia.
Por otro lado cabe señalar que algunas mujeres que abortaron durante el período adolescente presentan casos de angustia, ansiedad, uso de drogas, pérdida de la autoestima, sentimiento de culpa, insomnio, pesadillas aterradoras, abuso de fármacos, afecciones psicosomáticas, agotamiento, dificultad de concentración, misantropía y depresión como consecuencia de lo que han hecho.
Prevención:
Está claro que el uso de métodos anticonceptivos entre los adolescentes, es lo que va a llevar a tener que padecer embarazos no deseados, pero también es importante recibir una buena educación sexual, tanto por parte de los centros educativos o escolares como por parte de los padres.
El uso de preservativos y cómo usarlos adecuadamente debería ser algo que todos los adolescentes aprendan por mucho que sea un tema que suscite algunas polémicas. Además, existen otros métodos anticonceptivos o para evitar embarazos no deseados (por ejemplo, las pastillas del día después), que los jóvenes desconocen o muchos creen que es algo que solo deben conocer las adolescentes por ser ellas las que tienen el riesgo de quedar embarazadas.
Son muchos, aunque no lo parece, los jóvenes que no tienen ni idea de los riesgos que conlleva mantener relaciones sexuales a una edad temprana, y no solo por el hecho de quedarse embarazados, sino que también existen otros temas que deben conocer como por ejemplo el evitar las enfermedades de transmisión sexual.
Es por ello que los adolescentes deben desarrollar habilidades en la comunicación y la toma de decisiones sexuales de modo que el sexo no se limita e “suceder” y además tienen que ser conscientes de las consecuencias de tener un hijo a una edad temprana .
Si lo analizamos con detalle y mirando cifras, nos sorprende ver que tras sufrir un embarazo adolescente, el veinticinco por ciento de las chicas que dan a luz, tienen a un segundo bebé al cabo de 2 años. Lo mismo puede suceder aunque abortemos; es decir que por mucho que se aborte, se puede repetir de manera inconsciente mantener sexo sin protección y con ello que de nuevo la joven quede embarazada.
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